viernes, 3 de abril de 2015

Una tarde, una historia

Lo conoció una tarde cualquiera, se vieron sin mirarse en medio de tanta gente.

Sabia que desde ese momento parte de su historia se escribiría a su lado, no se prometieron nada, ni se juraron amor eterno, simplemente dejaron que su soledades se juntaran y hacer de ellas una constante presencia.

Le hablaba de su vida mientras él la escuchaba embelesado, de vez en cuando le interrumpía para decirle lo valiosa que era para él. 

El tiempo no importaba pues ella tenia el don de hacerle perder la noción, de desconectarle del mundo para concentrarse sólo en ella. 

Se imaginaron esa tarde caminando tomados de la mano, recorriendo calles de la gran ciudad. Sin mediar palabra se robaron un beso, un beso dulce como suelen ser los primeros besos, la intensidad de ese beso los llevó a buscar un momento a solas, lejos del mundo y de las miradas indiscretas. 

Desnudaron mas allá del cuerpo, el alma y dejaron que el deseo que guardaban uno por el otro desde hacia tiempo y que habían dejado pausado años atrás los envolviera. 

Escucharon caer la tarde, hasta que llegó el momento de despedirse, mientras lo hacían, ambos sabían que ya nada seria igual entre ellos dos a partir de ese día que se dieron permiso para quererse.

(1-abr-2015)


viernes, 27 de febrero de 2015

Una carta al cielo

Hola, no puedo preguntarte como estás, porque sé que desde donde estás te encuentras mejor que nunca.
Te escribo para decirte que te sigo extrañando, que ya son 2 años sin tu presencia y aun no me acostumbro a ello.

¿Sabes? éste tiempo sin ti sucedieron muchas cosas en mi vida: buenas, malas, de todo.
Me tomé un tiempo, un respiro de todo y todos; porque realmente necesitaba asimilar tu partida de nuestras vidas.

Hoy entiendo muchas cosas que quizás antes desde mi dolor, tristes y enojo no entendía.
Aprendí con tu partida el valor de perdonar a tiempo y desde lo más profundo de mi alma.

Entendí que los seres humanos somos eso: humanos y que por nuestra misma condición cometemos errores, juzgamos, nos creamos falsos conceptos de los demás, pero sobre todo no aceptamos a los demás como realmente son y los vemos como queremos que sean.

Sé que ese único te quiero que pude decirte  antes de que te fueras, fue mi forma de decirte: perdóname por ser como soy y no ser como tu hubieses querido que fuera. 

Todos estos años viví buscando tu aprobación sin saber que ya la tenía, que quizás tu forma de decirme te quiero era invitándome un café en las tardes que me quedaba a solas platicando contigo.

Me dejabas ver tan poco de ti, de tu corazón, de tus miedos, pero en el fondo siempre supe la gran mujer que tenia frente a mi.

Me sigues haciendo falta, ante todos no lloro porque me enseñaste con tu ejemplo a ser fuerte, a no doblarme frente al dolor, me enseñaste a quebrarme a solas, a ser pilar y eje de mi familia. Me enseñaste a ser el apoyo en los momentos difíciles.

Gracias por seguir desde donde estas nuestros pasos, por cuidarnos, porque de formas muy sutiles e increíbles me has hecho saber que estas conmigo, con mis hijos, con tu hijo, con toda la familia.
Por decirme que los tiempos de Dios son perfectos, que tuviera fe para que ese momento se diera y simplemente sucedió.

Algún día, estoy segura que volveré a verte y te voy abrazar tan fuerte que no te va quedar duda alguna de lo mucho que te sigo queriendo y que te extraño.

Con amor: Esther

PD perdona que no vaya seguido a ver donde todos dicen que estás, es que se que tu no estás ahí, tu sigues dentro todos y cada uno de los seres que te queremos.






jueves, 5 de febrero de 2015

Desconocido y amado pasajero

Un día como hoy, hace 11 años elegí dejar de ser yo, para ser tu, nosotros.
Simplemente dejé que llegaras a mi vida en el momento en que Dios, la vida y la naturaleza te dijeran secretamente que ya era tu tiempo en el mundo.
No tuve miedo a perder mi figura delgada, a subir de peso conforme pasara el tiempo, a que mi vestuario fuera mas holgado.
No me fue dificil cambiar mi estado sentimental a partir de tu llegada.
Decidí ser tu guía del viaje en donde tu eras ese delicado, amado, esperado y desconocido pasajero que por semanas habitó en mi.
Te esperaba con la paciencia y ansiedad que solo los grandes amores experimentan.
Hubo días en los que el miedo a no saber como hablarte, que decirte, como tratarte me robaba el sueño, pero saber como podia amarte me regresaba a la tranquilidad.
Llegamos tranquilamente a nuestra cita, no sabia el color de tu mirada ni el sonido de tu voz, pero sabia que a partir de ese día seriamos inseparables. Que el amor y la sangre nos une, sé que llegará el día en que debas dejarme para volar con ese par de alas que desde el instante en que supe que vendrías empecé a confeccionar para ti.
Hoy solamente te doy las gracias por haberme elegido para ser tu guía en esta vida, por esa gran oportunidad que cada día me das para ser el modelo de mujer que mas adelante buscarás para construir tu propia familia.
Gracias por ese reto que implica ser uno de tus amores.... te ama con todo su corazón y mas allá de él: Tu mamá.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un libro mas llamado 2014

Hoy a pocas horas de concluir un año más llamado 2014 aparto un momento para escribir éstas lineas, mismas que dedico a todos los que de un modo u otro estuvieron presentes y ausentes en mi vida.

Doy gracias porque éste año cumplí un propósito que tenía años postergando: permitirme sentir el cariño de quienes me rodean; bajé la guardia, derribé los muros que había construido alrededor mio, me permití cruzar puentes que en otras circunstancias no hubiese tenido el valor de cruzar.

Agradezco la entrada a mi vida de un grupo de mujeres maravillosas con las cuales me di el permiso de compartir mis alegrías, miedos, angustias, temores, dudas, sonrisas, confidencias, incluso hasta me atreví a retarme y retarlas.

A lo largo de éste año perdí kilos, amigos, amigas; gané en cambio más seguridad, confianza, amigos, familia.
Me permití a perdonar lo que consideré imperdonable, consideré que si quería ser viajera frecuente de ésta vida, debía hacerlo lo más ligera posible: con menos resentimientos y mas capacidad de asombro ante las cosas simples de la vida.

Entendí que los tiempos de Dios son exactos, que simplemente soy una pieza más en su gran ajedrez y que aunque sea una reina, ellas ante la voluntad divina también se doblegan, con mas razón una princesa como yo.

No hice planes ni propósitos, simplemente me dediqué este 2014 a vivirlo de entrada a salida intensamente y como se fuera presentando, pues en años pasados muchas páginas de esos libros de mi gran biblioteca se quedaron en blanco esperando ser llenadas con la conclusión o desarrollo de esos propósitos fijados y no cumplidos.

Muchas veces permanecí alejada y en silencio, y no fue por falta de palabras para decir, sino porque consideré que era mas valioso mi silencio que un montón de palabras sin más propósito que herir o lastimar.

Cerré ciclos, sané heridas, pedí y otorgué perdón, lloré ausencias, liberé presencias. Hoy solamente me resta agradecer el cerrar éste libro con más cosas positivas que nunca. Las páginas negativas las escribí con esa clase de tinta que con el tiempo se borra y no deja ni huella ni marca en mi.

Deseo tinta de colores para continuar escribiendo, una almohada donde pueda soñar, una alarma para despertarme a tiempo y realizar esos sueños. Pañuelos para enjugar las lágrimas que mis amigos o yo debamos derramar ya sea de felicidad o dolor; una ventana por la cual pueda ver el sol aunque por fuera esté nublado, una rosa para sentir que sigo viva y alguien a la distancia piensa en mi.

Deseo también unos brazos para refugiarme en los momentos en donde ni siquiera yo misma me soporte o me conozca; miel para endulzar palabras pues aveces tendrán que ser amargas. Deseo que no falta una bendición cada noche, un beso de buenos días cada mañana y un ¿que tal estuvo tu día? al llegar la tarde.

Pido seguir contando con vida para vivirla, un corazón para seguir amando y un cerebro para seguir tomando decisiones de vez en cuando.

Gracias por todo 2014 hoy te despido como a un viejo amigo y conocido, te vas con más experiencia de la que tenías cuando llegaste a mi vida.





lunes, 13 de enero de 2014

Un lazo de amor y fe

Todas las historias tienen un principio y un fin, ésta historia que hoy doy a conocer no está exenta de ello; lo que si tiene es un lazo poco común que unió a dos personas eternamente.
Corrían los aciagos días en una época en donde ser religioso era un crimen imperdonable: los templos lucían desiertos y cerrados, los servicios religiosos no se realizaban y de llevarse a cabo eran efectuados amparados bajo el manto de las sombras pues de hacerse a plena luz del día se corría el riesgo de pagar con la vida la fe profesada.
Aún así dos personas se atrevieron a vivir y confirmar su amor en tiempos donde la fe se practicaba a escondidas.

Todo inicia cuando Don Juan de la Garza, padre de la protagonista de ésta historia: Esther, fallece; quedando Doña Petra Villafuerte y sus hijos en desamparo económico y moral.
Justo, cuñado de la ahora viuda sugiere a ésta rehacer su vida. Después de guardar el luto respectivo, la viuda acepta casarse con un empleado postal de nombre Matías, avecindado en Santa Engracia Tamaulipas. Éste hecho provoca el rechazo y negativa de la familia entera, trayendo como consecuencia la desintegración de la familia De la Garza Villafuerte.

Ante tal situación María Ignacia Treviño toma bajo su cuidado a la pequeña Esther, dado que era prima y madrina de ésta. Toda la niñez y parte de la juventud de ella transcurre dentro del seno de la familia González Treviño.

Quiso el destino que dos de los hijos de la familia que acoge a Esther, los doctores Eloy y Enrique, por motivos de su profesión trasladaran su residencia a la ciudad de Nuevo Laredo, trayendo consigo a la joven a quien siempre consideraron su hermana. Mismos que en una ocasión sugirieron a una paciente el uso del aguamiel en un tratamiento médico, para lo cual piden a Esther acuda al taller de Timoteo el herrero, en donde éste tenía una magueyera.
Timoteo queda fascinado ante la belleza de la joven, accediendo a capar uno de sus magueyes para extraer el aguamiel solicitada. Sobra decir que es Timoteo Pedraza Alvarez el caballero de nuestra historia.
No teniendo ya más pretextos para acercarse a la joven, Timoteo pide a su sobrina Estefana, establezca una amistad más estrecha con Esther, al grado de ser Estefana o Estefanita como cariñosamente la llamaban, la responsable de llevar y traer las misivas que él le escribía a ella, y en donde a la manera antigua se cortejaba a las jóvenes de ésa época.

Tal cortejo llega a oídos de la familia, los padres de crianza oponiéndose rotundamente a aprobar la relación, mientras que uno de sus hermanos, Eloy es quien decide apoyar a Esther para que acepte en matrimonio al sencillo pero honrado herrero, al grado de facilitales la casa en donde se ha de llevar a cabo el enlace entre Timoteo y Esther, ya que por circunstancias ajenas a todos, los servicios religiosos estaban suspendidos indefinidamente.
La fecha no queda registrada en ningún libro religioso, pero es el 28 de mayo de 1930 el día que designan para enlazar sus vidas Esther y Timoteo. Ella sin poder ocultar su emoción por unirse al hombre que el destino le tenía asignado se presenta en la casa de su hermano Eloy, misma casa que a la fecha sigue de pie en las calles de Guerrero e Independencia.

Vestida de novia, con la ilusión brillando en sus ojos y no importándole que su enlace no se llevara a cabo dentro de un templo lleno de flores blancas como ella siempre soñó, pero teniendo a un sacerdote oficiante como testigo de Dios, acepta seguir en la salud y enfermedad, en la riqueza y en la pobreza a Timoteo.
El Sacerdote al momento de solicitar el lazo para unir a la pareja se percata de que no había dicho lazo, creyendo que Esther y Timoteo no quedarían unidos Rebeca, esposa de Eloy entrega un delgado y colorido rebozo de seda, mismo que sirve para unir a esos dos seres que en contra hasta del mismo gobierno queda atado religiosamente.

Dando gracias a Dios por haber celebrado su unión Esther promete a la Virgen de San Juan de los Lagos que en cuanto pueda viajar, iría a dejar su velo y corona de novia a su Basílica como muestra de agradecimiento. De ésta unión nacen tres hijos: Francisca Esther, Alberto y Martin.
Por desgracia la promesa de mi abuela queda inconclusa, la vida no le permitió efectuar ese viaje para cumplir su manda. No fue sino hasta años después de su muerte que mi tía Francisca acude a la Catedral de San Juan de los Lagos para depositar en el altar aquella corona y su velo que tan celosamente había guardado.

Del resto del ajuar de novia no tengo conocimiento que fue de él, lo que si aún conservo como prueba de ese amor tan grande es el rebozo de seda que sirvió de lazo a mis abuelos y que siendo una niña me fue entregado como valiosa herencia, además de enseñarme con su ejemplo que el amor puede romper la barrera del tiempo y la distancia. Que la fe es inquebrantable y que aun cuando el mundo entero se opone a que dos personas se unan, el destino conspira a su favor para juntarlas.


lunes, 22 de julio de 2013

Carta a Dios

Si pudieras escribirle una carta a Dios, ¿Qué le dirías en ella?

Yo le agradecería primeramente por haberme puesto en éste mundo, en ésta era, en éste momento. Le preguntaría porque hay gente mala que parece buena y sobrevive a todo; mientras que a la gente buena le suceden cosas malas y a veces mueren sin tener una explicación a ello.

Le agradecería por la vida de todos y cada uno de los niños, especialmente por aquellos niños con necesidades y capacidades especiales, porque entendí que esa es la forma en que él hace que sus ángeles bajen a la tierra.
Solicitaría más nietos para abuelos abandonados, más padres y madres para niños sin hogar, menos animales torturados, maltratados y abandonados.

Pediría menos guerras, violencia, menos hambre, enfermedades incurables. Abogaría porque impusiera como ley a cada ser humano ser felices, amar, capacidad de perdón, pero sobre todo que nos quitara eso que llamamos memoria de malos recuerdos. Que nuestro corazón solamente tuviera memoria para retener y guardar lo bueno que en la vida nos suceda.

Le daría las gracias por darme ese don para escucharle y sentirle cuando los humanos que están cerca mío se quedan en silencio y me regalan su ausencia. Por haberme enseñado a volar sin tener alas porque mis sueños son mis alas y me llevan hasta donde yo deseo.

Agradecería por todas y cada una de las lágrimas que derramé, por las cosas que me ha quitado, por las personas que han salido de mi vida y le pediría perdón por haberle reclamado. Por los seres que llamo amigos a pesar de que el tiempo y la distancia me ha llevado por caminos diferentes, siguen presentes en mi todos y cada uno de ellos.

Pediría tener más manos amigas para sostener al caído, hombros para quien necesite llorar lo haga, más palabras de consuelo para quien necesita escucharlas y sentirlas.

Le pediría me diera un corazón extra del que ya poseo para poder amar más de lo que ya amo y perdonar más de lo que ya perdono. Más fe de la que tengo para poder creer aún en que el mundo en que me tocó vivir es el mejor lugar para poder amar aun en tiempos de guerra.

Agradecería infinitamente el tiempo vivido, amado y perdido, porque eso hizo que mi vida se convirtiera en una carta a Él escrita con mi propia tinta de lágrimas de alegrías y tristezas.

(22-jul-13)











martes, 16 de julio de 2013

En ti

En ti encontré el valor para decir lo que mi corazón guardaba y no se atrevían mis manos a escribir por temor al que dirán.

En ti encontré el valor para volver a amar sin esperar nada a cambio, aún sabiendo que puedo salir lastimada en el intento.

En ti encontré el valor para enfrentar mis miedos, temores, tristezas y vencerlos. 

En ti encontré el valor para superar al tiempo y la distancia que los grandes amores suelen tener, sin reparar en el cómo, cuando y dónde te encontraré.

En ti encontré el valor de sentirme libre aún cuando esté presa de mi propia vida, creando un mundo en donde soy la princesa de tus sueños vueltos realidad.

En ti encontré el valor para ser frágil, llorar, caerme, levantarme y seguir adelante.

En ti encontré el valor para perdonar a quien me lastima, olvidar el pasado, disfrutar mi presente y esperar mi futuro.

En ti encontré el valor para dejar desnuda mi alma, pensamiento, cuerpo y corazón sin el temor a tu critica o rechazo.

En ti encontré una razón más para agradecer al destino que me haya puesto en el mismo instante que tu para conocerte en ésta vida.

En ti encontré el valor para volver a decir: Te amo

(16-jul-13)