lunes, 1 de enero de 2018

La noche que el invierno murió

Llegó una mañana hasta donde ella estaba, la miró y sin mediar saludo de por medio le dijo lo hermosa que estaba, que no le sonriera así porque la próxima vez la besaría sin importarle que ella ya tuviera un destino en otro camino lejos de él.

Una noche sin siquiera planearlo le regaló lo que en toda su vida deseó: tiempo.
Le hizo el amor tan tiernamente que lloraba por haber desperdiciado su existencia en hombres que no la valoraron. En medio de la noche un destello la iluminó, nunca supo si fueron las estrellas de la noche en que el invierno moría o las luces de la ciudad que la abrazaba envuelta en mantos de nieve.

Con palabras dulces y manos expertas le quitó los miedos al tiempo que la ropa que cubría su frágil figura caía por la habitación en la que se refugiaba del mundo esa noche mientras se reencontraba a si misma. Se pertenecieron por unas horas, la liberó de sus viejas ataduras para que continuara su camino como lo que verdaderamente es y siempre había sido: una mujer libre.

Cuando fue el momento de despedirse él solamente le dijo que viviera, que fuera feliz, que jamás la olvidaría aunque no supiera ni su nombre. Tuvo que irse, y ya cuando se vio lejos, a kilómetros de distancia lloró por su alma que le dolía por extrañar al hombre que amaba pero no la podía tener con él; lloraba por el hombre que la tenia pero nunca había sabido despertar la pasión que amenazaba con salirséle un día.

Se alejó preguntándose si le había dejado una huella similar en su vida. Quiso gritar todo lo que llevaba guardado pero eligió depositarlo en un cielo que sólo ella a la distancia podía ver para que cada vez que sintiera que las cadenas de la sociedad la ataran recordara que encontró la esperanza a la vuelta de una esquina en un lugar lejano a su hogar y podía regresar a él con solo voltear a ver su pedazo de cielo.







2017

A unas horas de concluir este año me aparto un poco del bullicio y alegría de la fiesta y vengo a despedirte 2017.

Vengo a agradecerte todos y cada uno de los días que pasé contigo. Sé que no te recibí con alegría pues antes de tu llegada mi primer amor, mi padre dejó un vacío de presencia que nadie podrá llenar nunca jamás. Aún así llegaste a casa y nos diste la oportunidad de vivir y convivir contigo.

Me acompañaste durante mi breve paso por la gran manzana, dicen que quien la prueba nunca vuelve a ser el mismo y estoy de acuerdo.
Caminé y me reencontré conmigo misma, vencí miedos, rompí reglas, perdoné, liberé y deje ir personas muy amadas por mi que hoy están cuidándome desde el cielo.

También agradezco mucho tu presencia cuando atravesamos esa crisis en casa, conocí y valoré más cada peso invertido y gastado, sacamos a flote el barco y no nos hundimos gracias a la oportunidad de trabajo que nos concediste y los medios que nos pusiste.

Llegaron a casa nuevos integrantes que me enseñaron que el amor también viene en envases de 4 patas cortas, cuerpo largo y un corazón enorme
Gracias por los amigos que se volvieron parte de mi familia y por los que tuvieron que irse porque así debía ser. Con mucho pesar también conocí la verdadera cara de quienes creí sinceros y resultaron lo contrario.

Por la salud y enfermedad, por tantas lágrimas derramadas por dolor, frustración, rabia pero también por las derramadas por alegría, logros alcanzados y también ¿porque no? por placer.

Debo reconocer que no fuiste fácil pues cuando creí que había cerrado capítulos inconclusos y casi con la esperanza a punto de morir voltee la vista hacia atrás pues una voz familiar me llamó por mi nombre y decidí que la vida también se compone de nuevas oportunidades y regresé para tomar lo que me pertenece por derecho divino.

Hoy te despido como se despide a los amigos entrañables: con mucho cariño y con un nudo en la garganta; te voy a recordar con nostalgia y cuando en el futuro hable de ti diré que fuiste un gran año, no tengas duda de ello.

Deseo que tengas un buen viaje, que a donde quiera que vayas seas recordado como lo que fuiste para mi: un gran año, gracias, gracias, gracias!!


jueves, 28 de diciembre de 2017

Despedida a mi mas extraño amor

Cielo, perdona el atrevimiento de escribirte estas lineas pero creí que era la única forma de hacerme escuchar por ti.

Desgraciadamente otra vez desapareciste sin dejar rastro de ti, sacándome de tu vida sin importarte lo que siento.

Hoy estoy destrozada, con el alma otra vez hecha pedazos, quiero llorar, quiero gritar de dolor, de un dolor que brota muy profundo de ésta alma que aún después de todo te ama.

Se que ya no te veré más, te escribo para agradecerte que hayas entrado de nuevo a mi vida éstas semanas para terminar lo que habíamos dejado pendiente, gracias mi cielo por todo ese amor, hiciste que volviera a vivir de nuevo en tus manos. Creí que jamas volvería a sentirte, a amarte, a tenerte por unas horas entre mis brazos.

Me rindo mi cielo, procuraré irme de tu vida como el año que está por irse, inicié el año sin ti y lo terminaré de la misma forma. 
Sólo deseo que sepas que mi promesa de amarte más alla de ésta vida mía, tuya, nuestra sigue de pie, porque ésta alma mía nunca te dejara de amar.

Entendí que existen amores que están destinados a amarse, más nunca a encontrarse ni a estar juntos y hoy sé que tu y yo somos uno de esos amores extraños en los que no pueden estar ni juntos ni separados, esos amores que duelen hasta para respirar pero que nos hace felices el tiempo que duran.

Me llevo conmigo el recuerdo de tus palabras, de tus besos, de tu piel en mis manos, de tu respirar me quedo con el recuerdo de tus manos sobre mi cabello, de la noche más hermosa que vivimos y que nada ni nadie nos podrá hacer olvidar.

Mi corazón no da para más, necesita sanarse, repararse y seguir su camino como siempre ha sido: sola.

Gracias mi cielo hermoso, te amé, te amo, te amaré eterna e infinitamente.

Volim Te, Oreades.

PD por favor deja que venga de vez en cuando a recordar que fuiste mio en ésta vida








martes, 14 de noviembre de 2017

Me rindo

Me rindo y no porque me falten fuerzas para pelear contra ti, sino porque entendí que los guerreros como yo debemos elegir que batallas pelear y que que batallas rendirse.

Me rindo no porque seas superior a mí, sino porque necesitarás hacer acopio de todas tus fuerzas y energías para rehacerte el día que te des cuenta del tiempo que desperdiciaste en una pelea inútil en donde hablaba más tu ego que la voz de tu corazón.

Me rindo y no es debilidad, sino porque no merezco desgastarme con una persona como tú: tóxica y podrida, que va por el mundo repartiendo pedazos de su miseria emocional, pisando a los que cree que son inferiores para así engrandecerse ante los ojos de los demás.

A las personas como tu no hay que desearles el mal,, hay que desearles que la vida y el Universo les dé lo que merecen y no lo que creen merecer.
Hay que tenerles compasión en lugar de envidia, pues el lugar en donde deberían ocupar hermosos sentimientos lo tienen lleno de lo más negro y oscuro que el ser humano posee.

Me rindo y espero que llegues a ser tan feliz, tener la paz que crees haber alcanzado y que estás a miles de años luz de tener y sentir.

Con todo mi corazón:
Oreades 
(10-nov-2017)


jueves, 20 de abril de 2017

Oración de un alma viajera

Señor, antes de tomar mis maletas y salir de mi hogar hacia el encuentro con mi destino vengo ante ti, a ponerme en tus manos.

Gracias primero por la oportunidad de realizar éste viaje, por poner al alcance de mis manos los medios para lograr alcanzar un sueño que desde niña tuve.

Te pido por favor que me lleves con bien , que las personas que me trasladarán no tengan ninguna complicación, quitannos los obstáculos del camino.

Despeja el cielo y pon tu sol más reluciente o las estrellas más brillantes para iluminar la ruta que seguirán através de tu cielo.

Permíteme llegar a un lugar confortable, en donde me hagan sentir como en mi casa, haz que no extrañe dormir en mi cama, proveeme de alimento y cobijo en éstos días que me ausentaré de casa.

Pon en mi camino por favor a la gente que me ayudará en el caso necesario, haz que nada malo o negativo me suceda, y que en caso de ser así pueda resolver de la mejor forma lo sucedido.

Guía mis pasos a conocer lugares que me enriquezcan con nuevas experiencias para así querer regresar una y mil veces más.

Dame la oportunidad de visitar también tu casa, para arrodillarme y darte las gracias por haber realizar éste viaje.

Pon el espacio suficiente en mi mente y mi corazón para recordar todos y cada uno de mis pasos por esa ciudad y que a mi regreso a casa pueda compartir con la gente que amo y me espera ésta experiencia de vida.

Por último papá Dios, permite que regrese a mi casa, con mi familia, amigos y seres queridos pues todos ellos me esperan.

¡¡Gracias, gracias, gracias Universo por éste regalo!!

15-marzo-2017



viernes, 30 de diciembre de 2016

Papá

Papá:

Sé que estás viviendo tu peor batalla, sólo quiero que sepas que si llegaras a decidir claudicar y dejar éste mundo terrenal, te vayas con la sensación de que no fallaste como padre como toda la vida me lo has dicho.

Al contrario fuiste, eres y serás para mi un ejemplo de honestidad; quizá no fuiste el padre expresivo y amoroso que hubiera querido tener, pero elegiste ser un padre enemigo de la violencia y trampas y si amigo del diálogo y lealtad. Supiste educarme bajo esa premisa y hoy te agradezco que haya sido así.
Sé que tomaste algunas decisiones que en su momento discutí y cuestioné porque quizás mi juventud me impedía pensar como tu, hoy las entiendo.

Papá también es de héroes decir hasta aquí, tu misión en ésta tierra está terminando y es momento de despedirnos. Me va a doler infinitamente tu ausencia sobre todo en momentos en los que esté en alguna situación en la que no sepa que hacer pero se que tu de alguna forma me harás saber y sentir que estarás ahí para guiarme, pues mejor padre no pude elegir para que me amara y educara en ésta vida.
Te deseo un feliz regreso a la casa de nuestro creador, que desde una estrella verás ahora a los que nos quedamos aquí y sonreirás por vernos juntos como siempre fue tu deseo.

Deseo que te vayas con la tranquilidad de que conmigo terminaste tu labor, que no quedó nada pendiente de hablar o perdonar entre tu y yo. No me quedaré sola pues me dejaste una gran herencia que con gusto aceptaré: todas esas amistades que no van a dejar que me sienta abandonada ; que me van a cobijar con ese cariño que a lo largo de tu existencia sembraste precisamente para un momento así: tu partida.

Papá me vas hacer mucha, mucha falta pero sé que tu tiempo está llegando a su fin. Hoy y siempre te estaré profundamente agradecida por éstos años en los que te tuve conmigo y pudiste ver como fui creciendo como ser humano y profesionista. Por haberme acompañado en éste camino llamado vida, sabes que no me gustan las despedidas pero es momento de despedirme de ti.

Te deseo el mejor de los viajes, sé que en algún otro tiempo volveré a verte, volveré abrazarte, a tomarnos un café y discutir de política, religión y arreglar el mundo con nuestras propuestas que jamás pasaron de la mesa del comedor.

Sólo quiero que te quede muy grabado en tu alma que jamás dejaré que las arenas del olvido cubran tu recuerdo, que con todo el dolor de mi alma una vez más debo dejar ir a una persona que amo y no porque no sepa luchar por ella como siempre me aconsejabas, sino porque el destino así está marcado: que el mayor acto de amor que una persona puede hacer por otra es dejarla ir y eso estoy haciendo en éste instante.

Gracias por todo papá.
Te amará eternamente tu hija: Silvia Esther.
(23-dic-2016)

PD gracias por ponerme el nombre de las dos mujeres más importantes de tu vida, tu mamá y tu esposa.




viernes, 13 de mayo de 2016

Mis 2255 capitulos contigo

Hoy con el alma en paz cierro un ciclo de mi historia contigo. De esa historia que hace tiempo iniciara a escribir en un libro que creí nunca usaría.
Juntos escribimos linea tras linea, hubo borrones, la tinta muchas veces se diluyó por las lágrimas derramadas por amor, dolor, ausencia, tristeza, noches llena de soledad.

Hubo muchas páginas escritas con amor, pasión, ternura; todo eso lleno del olor de las rosas que plantamos en nuestro inmenso jardín que hoy luce seco, desierto, inerte.

En éste gran libro mio, tuyo, nuestro, hubo hojas, capítulos en blanco por las eternas noches, días, semanas, meses en los que esas dolorosas e interminables separaciones impedían que tomáramos una pluma y escribiéramos lo que ambos necesitábamos leer uno del otro.

Hoy cierro con paz y dolor en el alma éste libro, se que aún quedan hojas por usar pero lo que venimos plasmando no es más que la suma de los fracasos anteriores.
Son los errores que nunca pudiste perdonarme ni olvidar los que acabaron por volverse en mi contra y hacen imposible desenredar ese hilo rojo que me une y me unirá eternamente a ti.

No quiero irme así pero es necesario dejar de insistir en que se me abra una puerta que por años ha permanecido cerrada. Es imposible cruzar el puente que tendí para llegar a ti porque lo convertiste en una gran muralla alrededor tuyo.
Quisiera no tener que cerrar las ventanas del castillo que juntos construimos, pero nunca tuvieron la mejor de las vistas ni el más hermoso de los paisajes, aún así traté de ver hermoso el terreno seco que me mostraste en los últimos tiempos.

Cierro este gran libro nuestro no por orgullo, sino porque ya me duele escribir sola una historia en donde la protagonista hace tiempo está abandonada a su suerte.
Te agradezco estos 2255 capítulos que a diario escribí contigo, me llevo en mi alma todos y cada uno de los momentos más hermosos que escribimos, ésos que bajo ninguna circunstancia olvidaré, momentos que marcaron mi alma y me hicieron sentir que tocaba el cielo con las manos; manos que hoy están vacías porque se encuentran sin tener entrelazadas tus manos.

Gracias pedacito de cielo por enseñarme a amar con el alma, a ver con los ojos del corazón, eso jamás lo olvidaré. Gracias por las bendiciones que noche a noche dejabas para mi, Gracias por todo.

Te amo, te amé y te amaré infinita y eternamente.
Tu princesa, Oréades.

(13-mayo-2016)